Neurocirugía Neurocirugía
Neurocirugia. 2001;12:23-35. - Vol. 12 Núm.01 DOI: 10.1016/S1130-1473(01)70714-2

Reflexiones sobre el uso de la hipotermia moderada en el tratamiento del paciente con un traumatismo craneoencefálico grave

J. Sahuquilloa, A. Biestrob, S. Amorósc, M.A. Pocaa, M. Báguenad, J. Ibáñeza, M. Noguere, A. Garnachod

a Servicio de Neurocirugía. Hospital Universitario Vall d’Hebron. Barcelona
b Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital de Clinicas de Montevideo. Uruguay
c Unidad de Investigación de Neurotraumatología. Hospital Universitario Vall d’Hebron. Barcelona
d Unidad de Cuidados Intensivos de Neurotraumatología. Hospital Universitario Vall d’Hebron. Barcelona
e Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital General. Hospital Universitario Vall d’Hebron. Barcelona

Palabras clave

Hipotermia moderada. Traumatismo craneoencefálico grave. Revisión. Neuroprotección.

Resumen

En los traumatismos craneoencefálicos se desencadenan una serie de alteraciones metabólicas que incrementan las lesiones primarias sufridas de forma inmediata al impacto. Es un hecho suficientemente demostrado que en los traumatismos craneoencefálicos graves, los insultos postraumáticos intra o extracraneales tales como la hipoxia cerebral, la hipotensión arterial o la anemia, exacerban la lesión neuronal y condicionan un peor pronóstico de aquellos pacientes que los sufren. La evidencia, tanto experimental como clínica, sugiere que la hipotermia moderada (32–34°C) puede limitar el efecto nocivo de estas anomalías metabólicas. Estudios experimentales y estudios clínicos controlados de hipotermia moderada, inducida durante periodos relativamente cortos de tiempo (24–48h), demuestran que esta es efectiva en el control de la hipertensión intracraneal y en mejorar el pronóstico cuando se comparan los resultados con grupos control en los que se utilizó la normotermia y las medidas terapéuticas convencionales. A pesar del probado efecto neuroprotector de la hipotermia, los trabajos clínicos sobre el tema han sido desarrollados, estudiados y seguidos de una forma inconstante por diversas razones. En este trabajo, revisamos los mecanismos neuroprotectores de la hipotermia, así como la evidencia clínica y experimental que demuestra su efecto neuroprotector en los pacientes con un TCE grave o en aquéllos que presentan hipertensión intracraneal refractaria a medidas de primer nivel. Se discuten también los resultados negativos del estudio multicéntrico de la hipotermia moderada profiláctica en TCE graves efectuado en EEUU y cuyos resultados no han sido todavía publicados. El principal problema que persiste en la aplicación terapéutica de la hipotermia moderada es la falta de una metodología sistemática para su inducción y mantenimiento. Del mismo modo, la duración óptima de la fase hipotérmica, el momento más adecuado y la metodología para iniciar el recalentamiento no han sido homogéneos en los diferentes estudios analizados. Por ello, los resultados entre diferentes centros son difíciles de comparar y analizar. Sin embargo, la mayor parte de datos disponibles sugieren que la hipotermia es altamente efectiva como neuroprotector contra los efectos adversos de la lesión neuronal traumática y en el tratamiento de las lesiones secundarias. Sin embargo, es necesario la realización de estudios clínicos prospectivos con una metodología homogénea y bien definida antes de implementar esta medida en la práctica clínica diaria. El esfuerzo más importante en los próximos años debe dirigirse a refinar la metodología, a definir el momento y el método óptimo de enfriamiento y recalentamiento, y a tratar de optimizar la metodología consiguiendo tiempos de inducción más rápidos. También es fundamental, definir el momento más apropiado y la velocidad de recalentamiento, ya que es en esta fase del tratamiento donde muchos de los pacientes adecuadamente controlados, deterioran clínicamente y en algunos casos, mueren.