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Vol. 23. Núm. 5.Septiembre 2012Páginas 175-218
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DOI: 10.1016/j.neucir.2012.09.001
Respuesta a «Manejo de la patología neurovascular por los Servicios de Neurocirugía de España»
Reply «Management of neurovascular disease in Neurosurgical Departments in Spain»
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Fuat Arikana
a Barcelona, España
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Neurocirugia 2012;23:216-710.1016/j.neucir.2012.08.001
José Manuel González-Darder
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En primer lugar quisiera agradecer al autor su interés en plasmar con su estudio la situación española actual en el manejo de la patología vascular cerebral. Los datos obtenidos a mi juicio no han sido para nada sorprendentes, y deberían ser considerados muy en serio por toda nuestra sociedad, pues recogen una realidad que debe ser cambiada para el bien del futuro de la neurocirugía en general y de la neurocirugía vascular en particular. El sistema actual está claramente enfermo, enfermo de gravedad, y más teniendo en cuenta el contexto económico en el que se encuentra nuestro país. Parece lógico una necesaria y urgente reestructuración de nuestro modelo sanitario que racionalice los recursos concentrando esta patología en pocos centros hospitalarios, de manera que el volumen de enfermos sea el suficiente para permitir ofrecer la máxima excelencia en términos de calidad asistencial. Además, este número de enfermos debería ser también lo suficientemente elevado para que los centros dedicados a atender esta patología pudieran ofrecer además una calidad docente y científica que permitiese potenciar la investigación y la formación de nuestros nuevos especialistas. Es obvio que con el sistema actual, en el que existe un evidente exceso de centros con escaso volumen neuroquirúrgico acreditados para la formación de residentes, pueda aparecer la «desmotivación» y el «poco interés» entre muchos de los jóvenes de nuestra sociedad hacia la patología vascular tal y como apunta el autor. Sin embargo, yo hablaría más de decepción, siendo la desmotivación y el poco interés más propios de los que fueron responsables de la organización de nuestro modelo formativo, puesto que han consentido un sistema deficiente y carente de perspectiva. Así pues, a mi juicio es entendible que un sistema organizativo que promueve una escasa subespecialización, sumado a la progresiva complejidad de los pacientes vasculares candidatos a cirugía debido a la introducción y el avance de las técnicas endovasculares, hace que muchos jóvenes acaben rehusando la neurocirugía vascular. No obstante, a pesar de todos estos factores, el Grupo de Trabajo de Patología Vascular de la Sociedad Española de Neurocirugía puede presumir de ser uno de los grupos más activos de nuestra sociedad, y está constituido fundamentalmente por neurocirujanos jóvenes con gran interés en esta patología. Finalmente, expresar también mi discrepancia con los autores en la creencia que incorporar las técnicas endovasculares en la capacitación de los neurocirujanos vasculares sea un intento de recuperar el control de la patología. Más bien yo creo que debe considerarse esta como un afán por integrarla a la neurocirugía vascular, pues una visión global de un neurocirujano competente en ambas técnicas puede permitir un manejo más óptimo, eficiente y menos sesgado de los pacientes.

Neurocirugía

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